Miércoles, 12 Abril 2017 13:47

Amor de novios o amor de esposos.

Mtra. Ana Rosa Ruelas Gómez
Un chico y una chica, se han enamorado, quieren vivir con intensidad ese amor que sienten en todo su ser, están convencidos de que ese amor es puro, limpio, es de ellos dos.  Como el amor tiene la tendencia natural de acercar a los que se aman, al grado de querer vivir el uno con el otro, han buscado alternativas, no les interesa una pretendida unión civil, sienten que prostituye su amor.
 
 ¿Un matrimonio civil?, una unión espejismo, cuando con la ayuda de la legalidad así le dicen a cualquiera que se acerque al Registro Civil cumpliendo ciertos requisitos y amparados por un legislador.   ¡Jamás!, su amor trasciende, su amor no se puede contaminar.  Buscan un matrimonio real, no una apariencia legal.   Matrimonio religioso, ¡tanto trámite!, y su ser se revela, ¿para qué agradar a otros?, ¿seguir tradiciones?; pero… a ella si le mueve la idea del vestido blanco, ir cubierta con un velo, caminar del brazo de su padre mientras su amado la espera.  ¿Otras opciones?: ceremonia maya, hindú, étnica, espiritual, etc.
 
Así son los jóvenes, sienten en su interior el grito de su origen, no han afinado el oído de su corazón, porque desconocen la clave.  ¿Quién cuidará de su amor?, la sociedad no les da recursos, es una sociedad divorcista, a nadie le interesa cuidar lo más sagrado que tienen.  ¿Qué hacer? iniciar su vida juntos sin intrusos, sin papeleo; las estrellas como testigos y eso sí, cada uno tiene que decir algo así como una promesa, un voto, dejar que el amor se exprese con palabras, palabras que gritan “para siempre”.
 
¿Será su mejor alternativa?, unión libre.   Pero… esta forma de convivir ya existía en la prehistoria.
 
¿Dónde dejarían la cultura, las civilizaciones, la reflexión del ser humano sobre sí mismo y su dignidad?.
 
¿Por qué a lo largo de los siglos la unión del varón y la mujer se celebra con ritos, tradiciones, fiestas?
 

¿Qué convierte el amor de los novios en  amor de los esposos?.  El lenguaje popular lo intuye cuando se dice antes de la ceremonia: “ya vienen los novios”,  y después dicen: “los recién casados” .Nuevas personas… hasta ahora dos y todavía no uno, desde ahora uno, aunque todavía dos, frase de un gran filósofo del siglo XX, Karol Wojtyla en  su obra “El taller delorfebre”.   El tiempo, los signos, el misterio para expresar el antes y el después, porque la unión esposo-esposa no se puede confundir con el “hecho” de vivir los dos juntos.

 

Este anhelo de unión que brota del corazón sigue latente, disfrazado de autosuficiencia. A la luz salen algunas fibras que son opacadas por el miedo y la inseguridad.  La persona intuye que se requiere voluntad, haber ejercitado la voluntad desde pequeño con pequeños actos de donación para llegado el momento de caminar con la persona amada saberse dueño de sí mismo para donarse en totalidad. Esto es precisamente lo que manda el amor: desprendimiento, perdón, generosidad, paciencia, servicialidad, se regocija con la verdad. (1 Cor. 13, 5-6).
 
Tiene que haber un antes y un después del momento fundacional, es un instante en el que la verdad del amor se da en plenitud con la palabra SI ACEPTO.  El varón y la mujer en virtud de su alianza o pacto matrimonial´no son ya dos, sino una sola carne´ (Gn 2, 24; Mt 19, 6), entraron al misterio de la “una caro”;han inaugurado su matrimonio, ya no se habla de novios sino de esposos y el objeto de ese acto de su voluntad no es tanto seguir amándose sino darse el uno al otro para convertirse en cónyuges.
 
Con la alianza se  comprometen al amor y su lema es: quiero querer amarte. Como lo expresa Pedro-Juan Viladich: “amarse hasta el extremo de deberse amor, es la máxima expresión del amor posible entre un hombre y una mujer”.
 
El único «lugar» que hace posible esta donación total es el matrimonio, es decir, el pacto de amor conyugal o elección consciente y libre, con la que el hombre y la mujer aceptan la comunidad íntima de vida y amor, querida por Dios mismo, que sólo bajo esta luz manifiesta su verdadero significado. La institución matrimonial no es una ingerencia indebida de la sociedad o de la autoridad ni la imposición intrínseca de una forma, sino exigencia interior del pacto de amor conyugal que se confirma públicamente como único y exclusivo, para que sea vivida así la plena fidelidad al designio de Dios Creador. Esta fidelidad, lejos de rebajar la libertad de la persona, la defiende contra el subjetivismo y relativismo, y la hace partícipe de la Sabiduría creadora. (Familiaris Consortio 11)
 
 
 
Informes:
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Buscar...

Artículos de Interés

Una Carta para “Papá”

Martes, 06 Junio 2017 17:29

Amor de novios o amor de esposos.

Miércoles, 12 Abril 2017 13:47

Hijos fuertes para tiempos difíciles

Martes, 28 Febrero 2017 11:09

El Hombre Like

Viernes, 02 Diciembre 2016 10:35

Nuevos tipos de relación

Lunes, 08 Agosto 2016 12:26

El matrimonio desde la razón

Martes, 31 Mayo 2016 11:01